Aura
Siempre me pareció un poco extraviado, inolvidable su llegada al búnker con un Palo Santo prendido en su chaqueta escocesa, de segunda mano...
Mientras aprendía a manejar los caprichos de la máquina de croquetas, ARC de acero inoxidable, nos contó que él se autopercibía como un fotógrafo místico que podía capturar el aura de cualquier persona con una nueva y extraña cámara que había comprado en Ceará.
Así es como funciona: hay que pararse duro-duro sobre una plancha de metal frente a la cámara, son unos pocos segundos, pero las probabilidades de quedar electrocutado tienen varios papers en formato PDF en internet. De todas formas, siempre hay gente dispuesta.
Luego de la captura se obtiene un halo luminoso, es decir, una especie de aureola energética que rodea al sujeto fotografiado. Los creyentes opinan que el estudio de la intensidad de este fluido permite analizar el estado anímico y físico de una persona.
Todo era filosofía barata hasta que decidieron hacerle la prueba a La gerenta.
Al ver el resultado, el empleado comenzó a hiperventilar, todos miramos la foto, pero nadie entendía nada. La gerenta se fue de mal humor, encerrándose en su escritorio.
Sentado en la vereda recobró el aire, le alcanzaron un vaso de gaseosa que un cliente había dejado por la mitad. El señor jefe le entregó su mochila, luego le dio una palmadita afectuosa y le dijo algo al oído.
Se fue tranquilamente caminando bajo las estrellas.
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